viernes, 17 de febrero de 2017

10 cosas que no perderte en Londres (y que no vienen en las guías) Parte 2

Sé que en la red hay un millón de listas del tipo ‘10 cosas que no te puedes perder en Londres‘, pero el 99% de ellas enumera las mismas cosas, los típicos iconos que se encuentran en cualquier guía turística (Big Ben, London Eye, Torre de Londres, etc.). Y hay alguna que incluye, entre las 10 mejores cosas de la ciudad, tiendas como Hamleys (una juguetería de 6 plantas) o Harrods (un canto a la excentricidad).Por eso en el título de este artículo he incluido que “no aparecen en las guías”. Porque estamos de acuerdo en que hay iconos que son de obligada visita en Londres, pero hay cosas que tampoco debería pederse todo aquel que visite esta ciudad.En nuestra lista vas a encontrar cosas alternativas para hacer en Londres, que te harán vivir la ciudad de la forma más auténtica. Incluyendo rasgos esenciales del carácter londinense como son: Historia, música y gastronomía...





6. Pasear por un cementerio

Esta propuesta puede sonar un tanto tétrica, pero aquí en Londres es algo muy común. La gran mayoría de los cementerios están abiertos al público, y la gente los usa para pasear, sentarse a leer, llevar a los niños e incluso sacar al perro. Esto no implica una falta de respeto, ni mucho menos, simplemente no producen aprensión. Además los cementerios londinenses cuentan con mucha vegetación, y esto unido a lápidas de piedra, esculturas y majestuosos panteones, los convierten en sitios dignos de visitar.
Uno de los más impresionantes, y además bastante céntrico es Old Brompton Cementery. ¡No tengas miedo!

7. Saborear una Ale

La Ale es la original cerveza inglesa. Elaborada a partir de cebada malteada, sin gas añadido y de fermentación alta, que le proporcionan un sabor intenso, afrutado y dulce, y además se sirve a unos 12ºC. A diferencia de la cerveza que nosotros conocemos como rubia, que aquí llaman Lager.
Existen muchísimas variedades de Ale, y se suele decir que si buscas acabas encontrando la tuya. Todos los pubs las sirven e incluso algunos tienen la suya propia. Por ejemplo Madonna encontró la suya en el Duck&Dog, en Soho, el que fuera el pub favorito de George Orwell.

8. Escuchar Jazz en el Ronnie Scott´s

Londres cuenta con uno de los mejores y más históricos clubs de jazz del mundo, y por supuesto el más importante fuera de América. Por él han pasado, y siguen desfilando, las principales figuras del género a diario. Los precios no son abusivos, pero si es verdad que hay que reservar con antelación.
Pero de un tiempo a esta parte Ronnie Scott´s ofrece el “Late Late Show”, que consiste en que a partir de las 11 de la noche, cuando termina el show principal, puedes entrar a oír a las bandas de jazz más punteras del Reino Unido, por tan solo 10 libras. ¡No tienes excusa!

9. Tomar el te en una cripta

Hay pocas cosas tan británicas como la ceremonia del te de las 5. Si te apetece cumplir con ella, te ofrecemos una forma original de hacerlo. ¡Tómate el te en la cripta de una iglesia! En la cripta de St. Martin in the Fileds no solo podrás tomar el te, también tendrás la oportunidad de almorzar, cenar e incluso escuchar música en directo. Por supuesto, si te apetece, puedes subir a la iglesia y asistir a misa, porque la iglesia sigue funcionando como tal.
Esta reutilización de iglesias y criptas es también bastante común en el Reino Unido.

10. Probar un bagel de ternera salada en Brick Lane


El este de Londres, conocido como el East End, acogió a mediados del siglo XIX una gran oleada de inmigración judía de Europa del este. Aunque hoy ya prácticamente no queda comunidad judía en la zona, si hay algunas marcas de su paso por allí.
En Brick Lane, calle plagada de restaurantes bengalís, continua aguantando estoicamente Beigel Bake, uno de los pocos establecimientos judíos que se conservan. Es el más antiguo y tradicional horno de bagels de Londres. Hornea 7000 bagels cada noche. Abierto las 24h, encontrarás a gente haciendo cola a cualquier hora del día o la noche con tal de conseguir su especialidad, un bagel con ternera salada.

viernes, 27 de enero de 2017

10 cosas que no perderte en Londres (y que no vienen en las guías) Parte 1

Sé que en la red hay un millón de listas del tipo ‘10 cosas que no te puedes perder en Londres‘, pero el 99% de ellas enumera las mismas cosas, los típicos iconos que se encuentran en cualquier guía turística (Big Ben, London Eye, Torre de Londres, etc.). Y hay alguna que incluye, entre las 10 mejores cosas de la ciudad, tiendas como Hamleys (una juguetería de 6 plantas) o Harrods (un canto a la excentricidad).
Por eso en el título de este artículo he incluido que “no aparecen en las guías”. Porque estamos de acuerdo en que hay iconos que son de obligada visita en Londres, pero hay cosas que tampoco debería pederse todo aquel que visite esta ciudad.
En nuestra lista vas a encontrar cosas alternativas para hacer en Londres, que te harán vivir la ciudad de la forma más auténtica. Incluyendo rasgos esenciales del carácter londinense como son: Historia, música, gastronomía y  fútbol.

1. Recorrer los callejones de la City


La City of London no es solo un centro financiero. De hecho fue aquí donde los romanos fundaron Londinium, el año 43 d.C. Lamentablemente, tanto el incendio de 1666, como los bombardeos alemanes de la Segunda Guerra Mundial de 1941, la destruyeron. Es por esto que aun siendo la City of London la zona más antigua de Londres, con más de 2.000 años, está plagada de construcciones modernas. De las pocas cosas que quedan de la City medieval es el trazado de las calles, que siempre se mantuvo. Y por eso recorrer sus callejones es una de las pocas formas que tenemos de sentirnos viajar en el tiempo.
En Gracechurch Street encontrareis un pequeño pasaje frente a la entrada de Leadenhall Market. Junto a Ede & Ravenscroft, una sastrería fundada en 1689, os espera St. Peter´s Alley, una puerta al pasado. Crúzala y recorre parte de la historia de Londres



2. Beber una copa de vino en Gordon´s

Muy céntrico, en el 43 de Villiers Street, junto a la estación de Embankment, se encuentra Gordon´s Wine Bar, el bar de vinos más antiguo de Londres, fundado en 1890. 

Este sitio te cautivará. En el sótano del edificio, en el que vivió en la década de 1680 el famoso diarista Samuel Pepys, nos espera paciente una de las joyas de esta ciudad. 

Paredes de madera con recortes de viejos periódicos que susurran la historia, el antiguo almacén escavado en la piedra, en el que no podrás andar erguido, alumbrado por la luz de las velas. Y cómo no, una gran oferta de vinos de todo el mundo. ¡Salud!



3. Asistir a una Jam Sesión en Soho
La música es algo intrínseco a Londres. Y Soho, el barrio que vio nacer a algunos de los más grandes músicos de la historia. Aquí nació la Beatlemania. En Soho hizo su primera actuación en Europa Jimmy Hendrix, y también fue donde se subió por última vez a un escenario. En este barrio debutaron los Rolling Stones, e incluso residió Mozart a la edad de 9 años.

Es complicado encontrar mejor escenario para oír música en directo. Y una muy buena opción es asistir a una Jam Sesion en alguno de sus pubs con música en vivo, como The Spice of Life.



4. Comer en Borough Market

Son mundialmente famosos algunos mercados londinenses como Camden Town, Covent Garden o Notting Hill, por eso no os voy a hablar de ellos. Pero en Londres hay un sinfín de mercados y mercadillos callejeros que funcionan prácticamente a diario, y aunque no son tan conocidos, pueden hacer las delicias del visitante.

Y entre ellos nos encontramos con Borough Market, que no es solo un sitio donde comprar y vender alimentos, es un trozito de historia. Las primeras noticias que se tienen de él datan de 1014, aunque probablemente se originara antes. Y ofrece productos tanto británicos, como internacionales. Podrás comerte desde un típico pastel de carne o un fish and chips, hasta una hamburguesa de camello. ¡Que aproveche!



5. Vibra con el fútbol
El fútbol es parte de la cultura inglesa, no en vano ellos fueron los inventores. Y te guste o no este deporte, te garantizo que es una experiencia única vivir un partido con sus hinchadas. Aunque no es nada fácil conseguir entradas para un partido de la Premier League, hay otras opciones. Como, por ejemplo, acudir a un pub con auténtico ambiente de fútbol.

El West Ham cuenta con una de las aficiones más entregadas, y justo junto a su estadio, en Green Street, se encuentra The Boleyn. Este pub es su cuartel general y un sitio único para vibrar con el fútbol.

lunes, 13 de abril de 2015

¿Sabías que el primer semáforo de la historia estuvo en Londres?

El semáforo es un instrumento vital para el orden de las ciudades. Sin embargo en los primeros años del siglo pasado cundía el caos en las pistas ante la inexistencia de éste. Las carretas tiradas por caballos y los bisoños automóviles ocasionaban múltiples accidentes, y el paso por las calles se hacía imposible.
El primer semáforo de luces de tránsito que se instaló en la historia, fue en el exterior del parlamento británico de Westminster, Londres; obra del ingeniero J.P. Knight, especialista en señales de ferrocarril. Este aparato empezó a funcionar el 10 de diciembre de 1868 e imitaba a las señales de ferrocarril y sólo usaba las luces de gas rojas y verdes por la noche. Dos zumbidos señalaban que el tráfico que podía avanzar era el de la avenida y un sólo zumbido indicaba que era el tráfico de la calle. 
La propuesta de Knight era usar un sistema de semáforo de brazos, donde un brazo estaba en posición horizontal para indicar "pare", o estaba inclinado para indicar "siga", que es lo que se usa en los trenes. El ingeniero decidió considerar las calles como si fuera una línea principal de trenes y desvíos. En el día, se comenzó a usar el sistema de los brazos, mientras que de noche se instalaron una luz roja (para detenerse) y verde (para avanzar) que eran operadas por un policía.
Las luces funcionaban a gas.  Knight predijo entonces que habría más señales en la ciudad, pero un desastre hizo que sus planes fueran suspendidos abruptamente.
En 1869, una filtración de gas en uno de los focos causó una explosión, que hirió al policía que operaba la luz, dejándolo con quemaduras. El proyecto fue abandonado rápidamente tras este desastre.  
Debido a la proliferación de coches, el 4 de agosto de 1914 se instaló el primer semáforo "moderno" en Estados Unidos, inventado por Garrett Augustus Morgan, gestionaba el tráfico entre la avenida Euclid y la calle 105. Contaba con luces rojas y verdes, colocadas sobre unos soportes con forma de brazo. Además incorporaba un emisor de zumbidos como su antecesor inglés. El sistema cambió pocos años después y se sustituyó el zumbador por una tercera luz de color ámbar. Los primeros semáforos de tres luces aparecieron en 1920 en las calles de Detroit, en semáforos de cuatro direcciones y en Nueva York, donde se pusieron a prueba en la Quinta Avenida.
En 1953 aparecieron los primeros semáforos eléctricos. Ocho años más tarde, en 1961 se introdujo en Berlín, el dispositivo regulaba la circulación de los peatones.



jueves, 19 de junio de 2014

¿Sabías que el símbolo de Chanel está presente en las farolas de Londres?

Aunque cada vez más gente piensa que esto es cierto, contradiciendo a Vladimir Lenin, les diré que una mentira dicha mil veces NO se convierte en verdad.


La leyenda nos cuenta que la diseñadora francesa Grabielle Bonheur Chanel, más conocida como Coco Chanel, fue amante de Hugh Richard Arthur Grosvenor, 2º Duque de Westminster, del que se decía que era el hombre más rico de Europa. Y que el Duque estampó dos ces cruzadas, símbolo de su amada, junto a la W, inicial de su título, en todas las farolas del centro de Londres para demostrarle a ella su amor.
Finalmente la historia termina con la separación de la pareja tras el rechazo de Chanel a la propuesta de matrimonio del Duque de Westminster, a pesar de tan bello gesto. Pronunciando ella la célebre frase: “Ha habido muchas Duquesas de Westminster, pero solo una Coco Chanel”.

No se puede negar que es una bonita historia, y además está basada en hechos reales. Es cierto que en 1925 Coco Chanel y el Duque comienzan un romance, y que dicho romance terminó a los 10 años.
Pero la verdad de las farolas de Chanel es, por desgracia, mucho menos romántica. De hecho la propia Chanel negó haber dicho las palabras que supuestamente terminaron su relación, considerándolas demasiado vulgares y diciendo: "El Duque se hubiera reído en mi cara." Así que si el emblemático logotipo no es un homenaje a Coco Chanel, ¿qué es?

Las fechas no cuadran. Si la relación entre Coco Chanel y el Duque acabó a mediados de los años 30 ¿por qué las farolas con sus iniciales tardaron veinte años más en iluminar la ciudad? No fue hasta la década de los cincuenta,  cuando estas lámparas pasaron a formar parte del mobiliario urbano.


Desde las oficinas de Westminster, dan la versión real y mucho menos romántica de la historia. W y CC, no son el Duque de Westminister y Coco Chanel, sino las iniciales del órgano municipal Westminster City Council, es decir, Ayuntamiento de la Ciudad de Westminster. Martin Low, concejal de Transporte de Westminster, comentó a la prensa inglesa: “De vez en cuando recibimos llamadas de la prensa especializada en moda preguntando si la historia es cierta. Es una bella idea, pero no”. Todo hermosas coincidencias que han dado vida a una de las leyendas más románticas de Londres.



martes, 4 de marzo de 2014

¿Sabías que junto al Palacio de St. James se disputaban duelos a muerte?

   Aunque la densidad de población en el centro de Londres no es muy alta, esta ciudad está a la cabeza en densidad de historias y anécdotas por metro cuadrado, sin duda. Ahora conoceremos un claro ejemplo de esto que os cuento.

   En St. James's Street, justo frente al Palacio de St. James, que fue residencia real hasta 1837, encontramos dos tiendas antiquísimas. Berry Bros & Rudd, el comerciante de vinos y licores más antiguo de Londres, donde puedes asistir a clases de cata, y The O'Shea Gallery, tienda de ilustraciones, grabados y acuarelas antiguas. Pues entre ambas, sin querer llamar la atención, con la modestia que dan los siglos, un pequeño arco de madera nos conduce a un estrecho callejón. Caminando, con la sensación de que no estamos del todo solos, tocando la sombra en la madera de sus paredes, viajaremos en el tiempo y desembocaremos a lo que parece un pequeño patio privado, pero que en realidad es la plaza pública más pequeña de Londres, Pickering Place.



   Como podemos leer justo antes de entrar en el callejón, en una placa dorada a la derecha del arco, en lo que, si no fuera porque en esta ciudad se suele respetar lo que es digno de respeto, hoy en día sería el telefonillo de un portero automático: "TEXAS LEGATION: In this building was the legation for the ministers from the Republic of Texas to the Court of St. James. 1842-1845", este fue el hogar de la Embajada de la República de Texas antes de que se uniera a los EEUU en 1845.


   Pero lo que hoy nos ocupa es que esta pequeña plaza fue escenario de muchos duelos a muerte, cuando el orgullo y la dignidad aun significaban algo en el mundo. Dos hombres espalda con espalda, pistolas en mano, intentando recordar por qué están ahí, cuentan los pasos, uno, dos, tres, cuatro..., se giran y un estallido enocado hace huir a los tres cuervos que curioseaban desde el tejado.

   Cuentan que era muy difícil encontrar testigos que acompañaran a los contendientes a batirse a esta plaza. Su reducido tamaño y el miedo, que todo lo encoge, incluso la puntería, hacían que en muchas ocasiones las balas perdidas tras los imprecisos disparos, tan asustadas como todos los presentes, rebotaran en las paredes buscando la salida del callejón, para sin embargo acabar encontrando asilo en el pecho del testigo que más tardo en echarse al suelo.

   Cuentan que Beau Brumell, buen amigo del Rey Jorge IV y personaje al que por su singularidad pronto le dedicaremos un post, se batió aquí. Y también se dice que este fue el escenario del último duelo de Inglaterra. Pero los cuervos no pierden la esperanza y siguen yendo al tejado a curiosear, a la espera de que el orgullo y la dignidad vuelvan a significar algo en el mundo. 



   


lunes, 17 de febrero de 2014

¿Sabías que detrás del slogan “KEEP CALM AND CARRY ON” hay más de 70 años de historia?

   En 1939, al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, ante el inminente peligro de la invasión nazi el Ministerio de Información del gobierno británico encargó el diseño de slogans con objeto de animar a los ciudadanos a resistir.
   Los diseños debían de ser simples, con una tipografía clara y elegante y la corona del Rey Jorge VI simbolizando su apoyo.
   Se produjeron tres slogans: “Your courage, Your cheerfulness, your resolution will bring us victory” (“tu coraje, tu alegría, tu resolución nos darán la victoria”), “Freedom is in peril defend it with all your might” (“La libertad está en peligro defiéndela con toda tu fuerza”) y el hoy en día archiconocido “Keep calm and carry on” (“mantén la calma y continua”).



   Los dos primeros se estamparon en carteles que se dispusieron por todo el país, sin embargo el que nos ocupa nunca fue usado. Se realizaron unos 2,5 millones de copias, pero según parece se reservaron para usarlos si la invasión se concretaba.
   Finalmente los alemanes no consiguieron doblegar la resistencia británica, por lo que fueron destruidos tras la guerra y, los pocos que corrieron mejor suerte, fueron olvidados durante más de medio siglo.  

En el año 2000 Stuart Manley desempaquetaba una caja de libros que acababa de adquirir para Barter Books, tienda de libros de segunda mano de Alnwick, al noroeste de Inglaterra, cuando apareció un ejemplar. “Al principio no me di cuenta de su trascendencia pero sí sentí una atracción especial. A Mary, mi mujer, también le gusto así que lo enmarcamos y lo colgamos en la tienda. Como  los clientes comenzaron a querer comprarlo decidimos hacer reproducciones y, poco a poco, se fue haciendo popular”.

   Cinco años después un suplemento del periódico The Guardian lo destacará como uno de sus diez elementos favoritos disparando, aún más, su fama.  “Me di cuenta de que se había convertido en un icono cuando comencé a verlo en televisión, en capítulos de dibujos animados, en las películas, o en tiendas de cualquier lugar del mundo cuando viajaba de vacaciones”, relata Stuart. El resto se explica por sí mismo. El boca a boca (cada vez más poderoso e inmediato con las redes sociales) ha hecho que a día de hoy sea un nuevo icono social.


sábado, 7 de septiembre de 2013

¿Sabías que una Catedral Londinense debe su existencia a la avaricia de un barquero?



     Cuenta la leyenda que antes de la construcción del puente de Londres, en el siglo X, existía un ferry que transportaba pasajeros a través del río Támesis. Este fue un lucrativo negocio. John Overs, dueño del negocio, se hizo de una pequeña fortuna, y fue capaz de adquirir una gran finca en la orilla sur del río.


   
    John Overs, un ilustre avaro, ideó un plan para ahorrar dinero, fingir su propia muerte. Creyó que su familia y sirvientes por pena y respeto  ayunarían, ahorrándose así las provisiones de un día. Sin embargo, cuando se llevó a cabo el plan, los sirvientes estaban tan contentos con su muerte que comenzaron a festejar, comiendo y bebiendo. Ante tal despilfarro, el anciano no pudo sino saltar de la cama ciego de rabia, para horror de sus sirvientes, que pensaron que el Diablo se apoderaba del cuerpo sin vida de su señor. Uno de ellos cogió un remo roto y pensando matar al mismísimo “Diablo”, en realidad acabó con la vida del avaro barquero.


   Mary, hija del barquero, angustiada mandó llamar a su prometido, quien al dirigirse a toda prisa a reclamar la herencia, se cayó del caballo y se rompió el cuello. Abrumada por tantas desgracias, Mary dedicó la herencia a la fundación de un convento en el que se retiró.

   
   Este se convirtió en el convento de St Mary Overie, al hacerla santa la iglesia debido a su gran caridad. Durante la Reforma, la iglesia de St Mary Overie fue renombrado como Iglesia de San Salvador, y en 1905 se convirtió en la Catedral de Southwark y la colegiata de San Salvador y St Mary Overie.



                                   "La avaricia rompe el saco"...